

Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles del Uruguay: Un Niño Un Instrumento
El programa Un Niño Un Instrumento, se desarrolla actualmente en 10 departamentos del país. Un componente de aproximadamente 3500 niñas, niños y jóvenes, son los beneficiarios directos de este programa, mediante el cual reciben formación musical académica, usufructúan un instrumento musical que se les cede en préstamo por el tiempo que permanezcan estudiando, conforman orquestas y coros, que realizan presentaciones artísticas, giras, conciertos comentados en escuelas, seminarios de capacitación y encuentros inter orquestales.
Edificándose desde el SODRE, en alianza con el Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, Educación Pública, INAU, Gobiernos Departamentales, Alcaldías, Cooperación y Organismos Internacionales, este programa esgrime como principal estrategia, la enseñanza de la música como herramienta transformadora, ubicando a niñas/os y adolescentes en el centro como agente de cambio.
Los aportes del Programa se fundamentan en sus particularidades educativas, resultando evidente su contribución al desarrollo intelectual, afectivo, social y moral de los niños niñas y adolescentes que en él participan; aportes que se maximizan si se toma en cuenta que muchos de ellos provienen de los sectores sociales menos favorecidos.
Valores tales como el respeto a la diversidad, la solidaridad, la responsabilidad individual, la tolerancia, la constancia en el esfuerzo, la importancia de la interdependencia, la inclusión de capacidades diferentes, así como la autoestima, son incorporados simultáneamente con el aprendizaje estético, artístico, y musical, convirtiéndose Las Orquestas y Los Coros de esta manera, en formidables instrumentos de desarrollo humano y promoción individual.
Los beneficios no se limitan a sus integrantes, sino que se extienden a sus núcleos familiares y sus entornos, la sensibilización musical en particular transformada en sensibilidad humana contribuirá inexorablemente al cambio de patrones de interacción que afectarán positivamente la vida familiar y comunitaria.
Desde el punto de vista artístico, y basado en su principio rector “la búsqueda y el ejercicio de la excelencia”, Un Niño Un Instrumento se convierte en fuente de oportunidades para el desarrollo de talentos y la superación personal.
La metodología de enseñanza se basa en el aprendizaje del canto y los instrumentos musicales, en forma colectiva en orquestas y coros, constituyendo esta dinámica de trabajo en equipo, un agente motivador para el desarrollo individual, y el ámbito para comprender el valor del esfuerzo personal, en un medio óptimo que le permite aportar al colectivo en pos de un objetivo superior.
El proceso de ensayos, clases, y las responsabilidades inherentes a esta actividad, fungen como un gran programa de prevención, promoviendo un mejor empleo del tiempo libre, logrando mantener a niñas niños y adolescentes alejados de los problemas de la calle, y los flagelos por todos nosotros conocidos, contribuyendo así al aumento de la calidad de vida de un sector cualitativamente vulnerable de la población.
Este Programa Orquestal y Coral, apunta a convertirse en un espacio generador de cultura, incorporando la música como expresión universal, así como los valores éticos y estéticos implícitos en este arte, a la vida cotidiana.
En esta cosmovisión, los/as niñas, niños y adolescentes acceden a una educación de calidad que valora el desarrollo espiritual y humano integral, sin distinción alguna. Tomando el arte y en particular la música, como vehículos para avanzar hacia nuestra sociedad ideal, teniendo claro que ella será tanto mejor, como lo sea cada uno de sus integrantes.
En ese sentido, el aporte de la enseñanza de la música puede leerse desde tres argumentos fundamentales:
En la Vida
La música constituye un área compleja del conocimiento humano, capaz de poner en juego unas capacidades cognitivas, afectivas y sociales que aportan sustantivamente al crecimiento individual y social. Por ejemplo, el desarrollo de habilidades de razonamiento abstracto a partir del manejo de nuevos lenguajes expresivos, el desarrollo de la percepción y la cognición a partir de la creación, la práctica del canto, la ejecución instrumental y la audición musical, el desarrollo de capacidades críticas reflexivas y de la capacidad de “pensar en sistemas” a partir del análisis y la creación musical,
En lo Social
A nivel social e individual el desarrollo de liderazgo y trabajo en equipo desde la experiencia de hacer música junto a otros, el desarrollo de la autoestima y reafirmación de la identidad personal a partir de la práctica musical y el escuchar y compartir música con otros, así como la inmensa contribución que realiza a la construcción de la identidad colectiva, a partir de las posibilidades de expresión y transmisión de valores culturales que desarrolla la música en tanto expresión cultural socializada.
En la Escuela
La música en el ámbito escolar instala un espacio de crecimiento que es capaz de unir la dimensión personal y colectiva, en tanto la primera se construye sobre ideas, creencias, motivaciones, expectativas y sentimientos individuales que, dada la naturaleza social del hacer música, van adquiriendo en la práctica una dimensión colectiva, a partir de la relación que establecemos con otros en cualquier situación donde participa la música. Es precisamente aquí donde la clase de música (en tanto espacio de relación social) adquiere tal vez su mayor valor, al permitir resignificar el relato personal con el relato colectivo, donde las “bandas sonoras personales” se hacen colectivas, y donde lo propio e íntimo (mi sentir, mis creencias, mis ideas y motivaciones) se transforma en “lo nuestro”. En otras palabras, es ver la clase de música como el lugar que salvaguarda el derecho que todos tenemos a crecer en la comprensión del otro.

“Lo que uno ama en la infancia se queda en el corazón para siempre”
Jean-Jacques Rousseau
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